Nuevos sitios de arte rupestre en Canaima: lo que revela el tepuy del Upuigma
Un recorrido por los nuevos hallazgos de arte rupestre en el Parque Nacional Canaima, donde el tepuy del Upuigma revela paisajes habitados, rutas ancestrales y formas de representación poco conocidas. A través de investigaciones recientes y técnicas modernas de registro, este artículo muestra cómo Canaima es también un vasto archivo cultural que amplía nuestra comprensión del pasado indígena del sur de Venezuela.
ROCK ART
Roger Swidorowicz
12/22/2025


El Parque Nacional Canaima no solo es un ícono natural del sur de Venezuela: también es un archivo cultural de larga duración. En los últimos años, investigaciones arqueológicas y de documentación patrimonial han empezado a ampliar el mapa de lo que se creía conocido sobre el arte rupestre en la región. Lejos de ser hallazgos aislados, los nuevos registros apuntan a una red de sitios conectados por paisajes, rutas de movilidad y formas recurrentes de representación gráfica.
Este artículo reúne y explica, en lenguaje informativo y sin copiar el texto original, los puntos clave del capítulo que documenta nuevos sitios con pictogramas y evidencias asociadas en Canaima. El foco está en dos áreas destacadas: el Upuigma-tepui y el Kusari-tepui, donde aparecen paneles con pinturas, señales de ocupación y recursos técnicos modernos usados para registrar, interpretar y conservar estas manifestaciones.
Canaima como territorio arqueológico: por qué estos hallazgos importan
Durante mucho tiempo, Canaima fue visto principalmente como un destino de naturaleza extrema: tepuyes, sabanas, ríos, saltos y selvas. Sin embargo, esa misma geografía —con abrigos rocosos, paredes protegidas por salientes, grietas naturales y rutas fluviales— ha ofrecido condiciones ideales para que sobrevivan pinturas rupestres a lo largo del tiempo. Los nuevos sitios documentados refuerzan una idea clave: el paisaje no fue solo escenario, fue parte activa de cómo se vivía y se representaba el mundo.
Lo importante de estos registros es que no se limitan a “encontrar pinturas”. Lo que se describe es un conjunto de evidencias: ubicación estratégica de abrigos, distribución interna de paneles, variaciones de técnica y color, superposiciones, zonas de difícil acceso y elementos naturales que afectan la conservación. Todo eso permite formular preguntas más profundas: ¿qué actividades se realizaban allí?, ¿se trataba de refugios temporales, espacios rituales, lugares de paso o puntos de referencia territorial?
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Además, el capítulo subraya que la concentración de nuevos hallazgos en un radio relativamente cercano sugiere un patrón regional. No es un solo mural en un solo abrigo: es un “sistema” de sitios que, cuando se comparan entre sí, ayuda a reconstruir rutas, hábitos y tradiciones gráficas. En términos arqueológicos, eso cambia la escala del análisis: se pasa de lo anecdótico a lo territorial.
Cómo se descubren sitios que casi nadie ve: satélite, expediciones y documentación precisa
Una de las historias más reveladoras detrás de estos hallazgos es el “cómo”. No estamos ante descubrimientos casuales, sino ante un proceso que combina información local, análisis de imágenes satelitales y expediciones planificadas. En zonas donde la vegetación es densa y el relieve es complejo, la búsqueda de un abrigo rocoso puede depender tanto de datos humanos (memorias del lugar, referencias comunitarias) como de tecnología (patrones de sombra, formas del terreno y posibles salientes visibles desde arriba).
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El acceso a algunos de estos puntos no es sencillo: en ciertos casos se describe la necesidad de llegar con apoyo aéreo y luego caminar por sabana y selva hasta localizar formaciones específicas. La investigación no se queda en “llegar y fotografiar”: se organiza un levantamiento sistemático del sitio. Eso incluye registro de orientación, distribución de paneles, ubicación relativa dentro del abrigo, medición aproximada de superficies y creación de mapas o esquemas que permitan que el lugar sea estudiado y comparado sin depender únicamente de la visita física.
Aquí aparece otro salto importante: la documentación con fotogrametría, drones y modelos 3D. Estos recursos no son “decorativos”; permiten preservar información esencial si el sitio se altera por erosión, crecimiento biológico o intervención humana. También ayudan a analizar detalles que el ojo pasa por alto: trazos tenues, superposiciones, cambios de pigmento y zonas de pintura que solo se distinguen con realces digitales.
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Fuente: Pérez-Gómez, J. M., & Swidorowicz, R. (2023). Entre el cielo y la roca: Arte rupestre del Parque Nacional Canaima.
Roger Swidorowicz
Roger Swidorowicz es un empresario y fundador de Sigma Dental Inc., con trayectoria en gestión empresarial y salud, además de ejercer roles directivos en organizaciones como Operación Sonrisa —que ofrece atención médica a personas con labio y paladar hendido— y la Cruz Roja Venezolana, vinculándose a labores filantrópicas y de responsabilidad social. Swidorowicz es también coautor del libro Entre el cielo y la roca. Arte rupestre del Parque Nacional Canaima, junto a José Miguel Pérez-Gómez, obra que articula aspectos geológicos, ecológicos y culturales del Parque Nacional Canaima desde una perspectiva científica y documental.
