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Canaima: biodiversidad, tepuyes y cultura pemón en un territorio entre el cielo y la roca

Este artículo informativo presenta una síntesis clara y accesible del capítulo 1 del libro Entre el cielo y la roca. Arte rupestre del Parque Nacional Canaima, destacando la relación entre geología, biodiversidad y cultura indígena en el Parque Nacional Canaima. A partir de datos científicos, se describen los ecosistemas, el alto endemismo y la importancia del pueblo pemón como parte integral del territorio. La obra de José Miguel Pérez-Gómez y Roger Swidorowicz permite comprender a Canaima como un patrimonio natural y cultural de relevancia mundial.

ROCK ART

Roger Swidorowicz

12/8/2025

Roger Swidorowicz
Roger Swidorowicz

El capítulo 1 de Entre el cielo y la roca. Arte rupestre del Parque Nacional Canaima, de José Miguel Pérez-Gómez y Roger Swidorowicz, presenta una descripción informativa y basada en evidencia sobre el Parque Nacional Canaima como un sistema natural y cultural de gran complejidad. El texto explica que, más allá de su belleza escénica, esta región reúne factores geológicos antiguos, ecosistemas frágiles y una presencia humana histórica que, en conjunto, ayudan a comprender por qué Canaima es una de las áreas más relevantes del Escudo Guayanés.

Vegetación: un mosaico de paisajes y especies

En su caracterización ambiental, el libro señala que el parque alberga una notable diversidad florística, con registros que ubican la riqueza total entre 3.000 y 4.000 especies de plantas. La cobertura vegetal no es uniforme: se organiza como un mosaico de bosques, sabanas, herbazales, matorrales y vegetación asociada a afloramientos rocosos.

En términos de superficie, el bosque figura como la formación más extensa, mientras que sabanas y herbazales ocupan una porción importante del territorio. Los autores también describen la presencia de bosques de galería, que se distribuyen en franjas estrechas siguiendo la red de ríos y caños, y que resultan clave para entender la conectividad ecológica dentro del parque.

Endemismo y biodiversidad: especies únicas en un escenario aislado

Uno de los ejes centrales del capítulo es la explicación del endemismo, asociado al aislamiento de los tepuyes y a la larga historia geológica del territorio. La obra ubica a la región del Pantepui como una provincia biogeográfica compuesta por “islas” topográficas —los tepuyes— que funcionan como plataformas de evolución y adaptación a condiciones particulares. Este aislamiento ha favorecido comunidades biológicas con altas tasas de especies exclusivas, y, al mismo tiempo, ha dejado en evidencia que aún existen vacíos de conocimiento científico, especialmente en grupos menos estudiados.

En la revisión de fauna, el texto aporta cifras concretas: para la ictiofauna, se reportan 119 especies de peces registradas; en herpetofauna, se documentan 206 especies de anfibios y reptiles, con la expectativa de que el número real pueda ser mayor por descubrimientos recientes y registros aún no descritos.

En aves, se menciona una diversidad alta con centenas de especies identificadas y un componente significativo de endemismo asociado a la región del Pantepui. En mamíferos, se registran 151 especies, con predominio de especies confirmadas dentro del parque y presencia adicional en zonas cercanas, lo que refuerza su valor como corredor y refugio biológico.

El pueblo pemón: territorio, saberes y continuidad cultural

El capítulo también incorpora la dimensión humana desde una perspectiva histórica y etnográfica. Se describe al pueblo pemón como un grupo indígena con presencia en el área desde tiempos antiguos, con organización comunitaria, movilidad vinculada al entorno y un conocimiento detallado de recursos naturales.

La tradición oral aparece como un mecanismo de transmisión cultural que integra relatos, normas y observaciones sobre el paisaje. Además, se documentan prácticas y oficios como la cestería, la elaboración de productos derivados de la yuca y el uso de embarcaciones para la navegación y el intercambio, elementos que muestran la relación funcional entre cultura y ambiente.

Geología antigua y el paisaje

El capítulo 1 subraya que la base geológica del Parque Nacional Canaima es uno de los elementos estructurantes del territorio. Las formaciones de areniscas cuarzosas que conforman los tepuyes se cuentan entre las más antiguas del planeta, con edades que superan los mil millones de años. Estos materiales, altamente resistentes a la erosión, han dado lugar a mesetas abruptas, escarpes verticales y sistemas de drenaje complejos que condicionan tanto la distribución de la vegetación como los patrones de asentamiento humano históricos.

Además, el texto explica que la interacción prolongada entre procesos de meteorización, erosión y tectónica ha generado una gran variedad de microambientes. Afloramientos rocosos, grietas, superficies inclinadas y abrigos naturales no solo tienen importancia geológica, sino que también funcionan como refugios ecológicos y, en muchos casos, como soportes para manifestaciones culturales como el arte rupestre. Esta relación directa entre geología y cultura refuerza la idea de Canaima como un sistema donde los procesos naturales y humanos están profundamente interconectados.

Fragilidad y desafíos 

Otro aspecto relevante abordado en el capítulo es la fragilidad ecológica del parque. A pesar de su vasta extensión, muchos de sus ecosistemas presentan una capacidad limitada de recuperación frente a perturbaciones, debido a la pobreza de los suelos, la especialización de las especies y la lentitud de los procesos ecológicos en ambientes de alta antigüedad geológica. Los autores advierten que cambios aparentemente menores —como incendios, deforestación localizada o actividades extractivas— pueden generar impactos desproporcionados y de larga duración.

En este contexto, la obra plantea la conservación del Parque Nacional Canaima como un reto que va más allá de la protección paisajística. Preservar este territorio implica comprender sus dinámicas internas, respetar los saberes tradicionales del pueblo pemón y reconocer que la biodiversidad, la geología y la cultura forman un entramado indivisible. Esta visión integral resulta fundamental para el diseño de estrategias de manejo y para garantizar la continuidad de uno de los patrimonios naturales y culturales más singulares de Suramérica.

Un patrimonio que integra ciencia, naturaleza y cultura

En conjunto, el capítulo 1 sitúa al Parque Nacional Canaima como un territorio donde la geografía, la biodiversidad y la historia cultural se conectan de forma directa. La descripción del paisaje y sus especies, junto con la presencia del pueblo pemón, permite comprender que la conservación del parque no se limita a proteger escenarios naturales, sino también a resguardar procesos ecológicos y manifestaciones culturales asociadas a un espacio único del sur de Venezuela.

Más información en https://rockartzone.com/

Fuente: Pérez-Gómez, J. M., & Swidorowicz, R. (2023). Entre el cielo y la roca: Arte rupestre del Parque Nacional Canaima.

Roger Swidorowicz

Roger Swidorowicz es un empresario y fundador de Sigma Dental Inc., con trayectoria en gestión empresarial y salud, además de ejercer roles directivos en organizaciones como Operación Sonrisa —que ofrece atención médica a personas con labio y paladar hendido— y la Cruz Roja Venezolana, vinculándose a labores filantrópicas y de responsabilidad social. Swidorowicz es también coautor del libro Entre el cielo y la roca. Arte rupestre del Parque Nacional Canaima, junto a José Miguel Pérez-Gómez, obra que articula aspectos geológicos, ecológicos y culturales del Parque Nacional Canaima desde una perspectiva científica y documental.